La capacidad de Luka Doncic para decidir un partido y dejar con la boca abierta a quien presencie sus tracas de lanzamientos en los instantes decisivos no parece tener fin. La afición de los Mavericks alucinó con la forma en que su ídolo asumió la responsabilidad y casi por sí solo ganó el partido ante Houston (107-104).
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