Marcelo Gallardo crea un compromiso. No con el esfuerzo sino con la pelota. Se manifestó en las semifinales de Libertadores contra Gremio, cuando el partido hizo crisis y River se bloqueó. Gallardo salió del banquillo y se dirigió a Quintero golpeándose el pecho como diciéndole: “¡El equipo es tuyo! ¡Pide la pelota!”. La confianza expresada por Quintero en el partido del Bernabéu no fue espontánea. Se fabricó durante meses.
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