Un esforzado ejercicio defensivo le valió al Leganés para sumar su sexta jornada consecutiva sin perder, su mejor racha desde que juega en la máxima categoría. Rascó un empate sin goles sufrido como pocos, no tanto por el caudal rematador al que le sometió el Celta, como por la presión y el dominió que ejercieron los gallegos, que dejaron pasar de largo la oportunidad de llegar al fin de semana en puestos europeos. Todavía tiene detalles que ajustar el equipo de Balaídos, que convenció por juego, pero no por puntería, que ya se sabe que es vecina del marcador.
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