El pase del Atlético a los octavos de final de la Copa del Rey se fraguó en el momento en el que lo vio difuminarse. Solo cuando el batacazo aguardaba tras la esquina reaccionó el equipo rojiblanco para de cuatro plumazos (4-0) mandar al traste el sueño del Sant Andreu, al que no le faltaron ni entusiasmo ni fe, pero sí el caparazón suficiente para aguantar las envestidas de un animal herido en el orgullo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2roFwFq
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire