Ben Yedder le facilitó mucho las cosas al Sevilla. También a los dirigentes del club andaluz, castigados por la grada ante su intención de vender el club. La gran actuación del internacional francés apagó todos los fuegos. Por un lado, los que provenían de no tener atada la clasificación después de la derrota ante el Standard (el Sevilla pasa como primero de grupo de manera solvente). Por otro, los que nacieron de la tumultuosa junta de accionistas del pasado lunes, cuando quedó patente que el club estaba en venta. El oportunismo y la calidad de Ben Yedder devolvieron la alegría a la grada. Lo mejor para los intereses del Sevilla, además, es que todo se consumó muy pronto. En 10 minutos, Ben Yedder definió con su pierna izquierda a la perfección en dos ocasiones. El atacante convirtió en gol un rebote y un despeje de Sergi Gómez. Su velocidad y buena ejecución pusieron en evidencia a una defensa rusa muy lenta. Sus centrales fueron superados por el pequeño delantero, letal en espacios cortos, producto de haber jugado durante buena parte de su juventud al fútbol sala.
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