Hay competiciones que no se entienden sin determinados nombres, de la misma manera que hay figuras cuya grandeza no sería comprensible sin el trasfondo de las hazañas logradas en una determinada competición. Es el caso de Yannick Noah (Sedán, Francia; 1960), un hombre Davis al cien por cien, tan singular dentro y fuera de las pistas como imprescindible para un país que se expresa sobremanera a través de sus gestas deportivas como Francia y su grandeur. Noah y la Davis, la Davis y Noah. Simbiosis que este fin de semana vivirá un último episodio porque el preparador sellará su tercera etapa en el banquillo bleu tras la final contra Croacia en Lille; a recordar, la última con el actual formato después de 118 años de vigencia.
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