El rugby planetario busca argumentos para evitar que el 2 de noviembre de 2019 los All Blacks logren en Tokio su tercer Mundial consecutivo. El equipo de Steve Hansen ha mejorado si cabe su versión de 2015 y mantiene desde entonces un porcentaje de victorias del 91%. Su hegemonía en el sur es intratable, pese a algún tropezón puntual en el Rugby Championship. Nueva Zelanda no esconde sus cartas, la derrota no se contempla como escenario y su poder intimidatorio entra tanto en juego como su talento sobre el césped. En su último viaje por el hemisferio norte antes de la gran cita de Japón se mide a los dos referentes de las islas. Este sábado visita Londres (16.00 horas) para retar a Inglaterra, la selección autoproclamada para derrocarles, y el día 17 jugará en Dublín ante Irlanda, ganadora del Grand Slam en un inmaculado Seis Naciones.
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