El pasado 11 de septiembre, España destrozó a Croacia por 6-0 en el estadio Martínez Valero de Elche en una demostración de juego que incluyó un 71% de posesión, un 93% de acierto en los pases y 16 remates a puerta. Luka Modric, que pocos días después sería nombrado mejor jugador de la FIFA por delante de Cristiano Ronaldo y de Salah, asistió impotente al baile que recibió la subcampeona del mundo. El centrocampista, elegido Balón de Oro del Mundial, se vio igual de desbordado que el resto de sus compañeros. Hoy, en Zagreb, el mediocampista del Real Madrid vuelve a reclamar el balón, pero asegura que en su mente ni siquiera piensa “en la revancha”. “Pensamos que será un partido difícil”, explicó ayer. “Pensamos en tener paciencia y no hacer ningún movimiento que nos pueda costar un gol en contra. Es un partido grande y solo esperamos un resultado bueno”
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