El martes 6 de noviembre la policía monegasca detuvo al ruso Dmitri Rybolovlev, presidente del AS Mónaco, con cargos de corrupción y tráfico de influencias. Ese día el equipo cayó goleado en Champions ante el Brujas (0-4), prólogo de otra goleada en casa, el domingo siguiente, ante el PSG (0-4), en una espiral de desintegración deportiva e institucional sin precedentes en las últimas décadas. Lejos de parecer abrumado, al acabar el partido Thierry Henry, el entrenador local, acudió al vestuario visitante a saludar a sus colegas, Kyliam Mbappé y Neymar Junior.
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