En la madrugada del sábado cayó Manolo Jiménez en Las Palmas, en la mañana del domingo destituyeron a Rubén Baraja en el Sporting. Siete entrenadores han perdido su trabajo en el primer tercio del campeonato de Segunda División, una trituradora inédita. Jamás había sucedido nada igual aunque en 2009 se anduvo cerca con seis ceses a la altura de la decimocuarta jornada. Y todo tras un verano en el que la mitad de los equipos de la categoría ya habían cambiado de técnico. “Los datos ya hablan por sí solos sobre la situación que vivimos los entrenadores. Son números preocupantes y alarmantes”, reflexiona Natxo González, al frente del Deportivo.
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