samedi 10 novembre 2018

El dilema de Robert Kubica

Ha pasado poco más de un año desde aquella jornada de ensayos en Abu Dabi en la que Robert Kubica demostró que era capaz de conducir un monoplaza de Fórmula 1, un Williams en este caso, sin que la minusvalía que arrastra en el brazo derecho le hiciera perder velocidad. Aquel día, el polaco lanzó un mensaje que el equipo británico no quiso escuchar: Kubica perdió el pulso que mantenía con el ruso Sergey Sirotkin, quien finalmente se hizo con el segundo coche de la escudería de Grove, y aceptó el papel de piloto de pruebas, un rol que hoy en día está casi más vinculado a los departamentos de marketing que a los de carreras. Tras una temporada de eventos y horas en el simulador, a Kubica, que el mes que viene cumplirá 34 años, se le vuelve a plantar delante la posibilidad de regresar a la parrilla, de nuevo con Williams, por más que tenga otras ofertas encima de la mesa.

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