El Baskonia se estrelló contra sus fantasmas, aunque antes del partido, en el que se concitaban muchas dudas, sólo había una certeza: en el pabellón milánes donde el equipo vasco empezaba a jugarse la supervivencia con el plan B de Perasovic, los más elegantes eran, como siempre, Giorgio y Rossana Armani, los dos iconos de la moda italiana, hieráticos en primera fila, a sólo unos pasos de la cancha.
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