El despliegue ofensivo, la preeminencia en el rebote y la notable puntería del Barcelona relucieron en el desinhibido duelo que mantuvo con el Armani Milán. El partido le pilló al equipo de Svetislav Pesic entre su derrota del miércoles ante el Panathinaikos y el clásico que le espera este domingo ante el Real Madrid. Le vino al pelo, porque se recuperó del traspié en Atenas y corrigió su descalabro en el rebote, que tanto le molesta a su entrenador serbio. Esta vez capturó 36 rebotes, 13 más que su rival, en uno de los aspectos que marcó la deriva del partido.
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