Unos cuantos niños se sientan alrededor de un balón y, guiados por unos formadores, deciden las normas a implementar en el partido de fútbol. Como son reglas adoptadas de forma conjunta, no se las pueden saltar y, en caso de que alguien lo haga o se llegue a una discusión, la obligación pasa por sentarse todos de nuevo y solucionar el entuerto para que la pelota pueda volver a rodar. Es un acto sencillo y rutinario que, sin embargo, por el entorno en el que se realiza pasa a ser excepcional y formativo. Porque esos niños conviven en un campo de refugiados (Skaramagas, Lesbos y Mória en Grecia), en entornos escolares dentro de zonas urbanas (Atenas), en entornos municipales (Bekaa en Líbano) y en centros de acogida de menores no acompañados (Sicilia y Calabria en Italia), lugares donde la Fundación del FC Barcelona ha implementado la metodología Futbolnet para intentar cambiar la vida de esos infantes y jóvenes refugiados.
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