La primera gran maniobra ofensiva del Atlético de Madrid esta temporada anunciaba a un gran Diego Costa. En Tallín, en los primeros segundos de la Supercopa de Europa, ganó un balón aéreo enviado por Godín con un sombrero de cabeza a Sergio Ramos, dejó atrás a Varane con otro toque con la testa y reventó a Keylor Navas con un certero voleón que se coló por el palo que el meta del Real Madrid pretendía tapar. En ese mismo duelo, Costa también acertó a lograr el gol del empate a dos que dio paso a la prórroga en la que el Atlético certificó el título.
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