Cuando los padres de Eunate Arraiza (Biurrun, Navarra, 1991), descubrieron que su hija no respondía a sus llamadas si estaba de espaldas, y parecía tener un problema de audición, ella ya se paseaba con un balón debajo del brazo. "Me recuerdo a mí misma siempre jugando al fútbol, desde muy pequeñica, cuando tenía dos años". Más o menos a esa edad, comenzó a visitar las consultas de los médicos, que le diagnosticaron una hipoacusia bilateral profunda. Nunca fue un problema.
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