Se quedaron solas. Todos fueron perdiendo la confianza en ellas y tuvieron que redoblar la que tenían en sí mismas. Las chicas de la selección de hockey no se clasificaron para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ni para el Mundial de La Haya 2014. Los patrocinadores desaparecieron y aumentaron las dificultades. Las jugadoras tenían que entrenar separadas, en Madrid y Barcelona. Hasta que sonó el teléfono y el rumbo cambió. Literalmente. Lo cuenta Rocío Ybarra, que ha vestido 266 veces durante 15 años la camiseta nacional. Ella fue quien descolgó la llamada de LaLiga que despejó el nubarrón y las devolvió al raíl que hizo posible que participaran en los Juegos de Río 2016. Al otro lado del auricular, la Fundación de LaLiga les proponía, aprovechando la gira de partidos amistosos del Atlético de Madrid en Estados Unidos, reunir a las 30 jugadoras de hockey y los ocho miembros del equipo técnico en San Francisco para ejercitarse allí. “En tres horas nos reorganizamos. Ellos fueron los primeros que creyeron en nosotras. Después del pozo volvimos a ser visibles, a parecer un equipo y a creer”. En Brasil lograron un meritorio octavo puesto.
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