Si algún día se crearan universidades de fútbol, la trayectoria de Alfredo Di Stéfano no sólo serviría para enseñar la revolución del deporte en el siglo XX: su biografía y la de su familia también serían útiles para comprender la génesis barrial y la explosión popular de los River-Boca, el clásico argentino que este sábado definirá al campeón de la Copa Libertadores en el Monumental después del 2-2 de la ida en La Bombonera y que mantiene en vilo, a sus 87 años, a la hermana del hombre que cambió la historia del Real Madrid. “Me pongo muy nerviosa y preferí no ver la primera final, así que la seguí por los gritos de la gente y los mensajes de WhatsApp. Digamos que no la vi, pero la viví”, explica Norma, hincha de River como el resto de la familia, en la casona de época en la que los Di Stéfano viven desde 1936 en Flores, el centro geográfico de Buenos Aires.
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