A finales de los sesenta empezaron a ser frecuentes los jugadores de raza negra en el fútbol inglés. No es que no los hubiera habido antes. Todavía en época victoriana, el Preston North End tuvo a Arthur Warthon, ghanés, hijo de una familia adinerada que le envió a Londres a estudiar. Portero de prodigiosas facultades, fue admirado como un raro fenómeno. Luego hubo algún caso aislado más, pero cuando el hecho empezó a ser frecuente, los sectores racistas empezaron a inquietarse. ¿Hasta dónde iba a llegar esto?
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2EkTNw8
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire