Sebastian Vettel parece haber perdido la cabeza. No hay apenas puntos en común entre aquel piloto implacable que en 2010 se convirtió en el campeón del mundo más joven de la historia antes de encadenar cuatro títulos consecutivos con Red Bull y el actual corredor de Ferrari, metido en una dinámica autodestructiva que pronto puede comenzar a cobrarse sus primeras víctimas. El sábado, los estrategas de Maranello hicieron un ridículo monumental al equivocarse en la elección de los compuestos con vistas a la cronometrada.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2Pf6Lwl
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire