Es el hombre de las poles. Pero se le resiste un escenario. Con 78 pole position en su carta de presentación, más que nadie, Marc Márquez atesora un récord –y unos cuantos BMW deportivos, el regalo que cada año se otorga al hombre más rápido del Mundial– para el que, curiosamente, no suma el circuito de Motegi. Es la casa de Honda, su banco de pruebas, y, también, el único trazado de todo el calendario en el que el piloto español no ha conseguido liderar la tabla de tiempos un sábado desde que debutó en MotoGP. Tampoco lo consiguió este fin de semana, en el que terminó la Q2 en sexto lugar. Y no es un fin de semana cualquiera. Este domingo, en tierras japonesas, tiene ya la oportunidad de proclamarse campeón del mundo. Por quinta vez en la categoría reina. Solo Andrea Dovizioso está autorizado para frenarle y alargar la espera. Y parece preparado para hacerlo desde la pole, preparado para quedar por delante del de Honda y aguarle la fiesta.
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