Jaume Costa no es Marcelo ni Jordi Alba, pero Diego Pablo Simeone preparó el partido del sábado como si el Villarreal fuera el Real Madrid o el Barcelona. Si en defensa dibujo un bloque de contención con el cuatrivote (Saúl, Thomas, Rodrigo,Koke) su plan ofensivo para derribar a un equipo en problemas como el de Javi Calleja fue un viejo y primario recurso que suele utilizar cuando no quiere arriesgar con el balón cuando se mide a blancos y azulgranas.
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