El apellido con más pegada, carisma y reconocimiento de la historia de la Fórmula 1 vuelve a copar titulares relacionados estrictamente con la competición. Casi cinco años después de que Michael Schumacher sufriera el desgraciado accidente de esquí que le mantiene alejado de la escena pública, recluido en su mansión de Glenn (Suiza) y con un pelotón médico que se encarga de él las 24 horas del día, su hijo Mick (Suiza, 19 años) llama a la puerta del certamen que convirtió a su padre en leyenda.
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