Valentino Rossi no se cree aquella historia, pero en casa del campeón del mundo certifican que Marc Márquez creció en una habitación empapelada de pósters del Doctor. En su primera temporada en MotoGP, el chaval de Cervera se convirtió en el mejor imitador de su ídolo. Desde la admiración, con picardía y a veces, incluso, temeridad –quedarán en el recuerdo sus duelos en Laguna Seca, Termas, Assen y, claro, Sepang–, se esforzó por ganarle como fuera. Y lo hizo.
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