Sin muletas ya, con una bota ortopédica en el pie derecho que le ayuda a caminar, con una férula que sujeta su muñeca izquierda. Y con cara de circunstancias. Así llegó Jorge Lorenzo al circuito de Buriram este sábado por la mañana. Menos temprano de lo acostumbrado, también. Total, tampoco tenía prisa. Había decidido la noche anterior que no disputaría el GP de Tailandia. Especialmente, porque además de la lesión con la que ya llegó al país asiático después de aquella caída terrible en Alcañiz de la que todavía se habla –el pulgar del pie derecho dislocado, una fractura en el segundo metatarso del mismo pie–, ahora tiene también una pequeña fisura en la muñeca izquierda que se lo pone todo más difícil todavía.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2pEGzzZ
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire