Octavi Anoro llegó a Japón en mayo de 2017 con un ordenador y un diccionario japonés-inglés. Sabía que tenía “un buen piso” en el moderno distrito de oficinas de Shinagawa, en Tokio, la ciudad más poblada del mundo, con 39 millones de habitantes. Allí, entre rascacielos y sedes de grandes compañías globales, Anoro intenta, desde su apartamento convertido también en despacho, abrir nuevos horizontes al fútbol español. “Vinimos con humildad, con un mensaje claro: estamos aquí para aprender de los japoneses, pero siempre resaltando que somos la mejor liga del mundo”, dice este licenciado en Economía y máster en gestión deportiva. Anoro, barcelonés de 35 años, es uno de los 45 delegados que LaLiga ha enviado por todo el mundo para aumentar el valor internacional de la marca, generar oportunidades para todos los clubes, incrementar sus seguidores, estar cerca de sus socios estratégicos y de sus aficionados, y seguir avanzando en una industria que no para de crecer. Y que hoy ya es una gran multinacional del entretenimiento.
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