Las puertas de la Albiceleste se abrieron para Batistuta y Crespo antes de cruzar el charco. Entonces, en los años noventa, la liga argentina no exportaba futbolistas sin pedigrí. Primero había que labrarse la popularidad en casa, para después llamar a las puertas de Europa. En el siglo XXI, todo cambió. A los futbolistas les alcanza con un puñado de buenos partidos en Primera para saltar a Europa. Saviola debutó con Argentina en febrero de 2002, después de fichar por el Barcelona en verano de 2001. Un caso similar al de Agüero: se incorporó al Atlético en mayo de 2006 y su primer partido con la absoluta lo jugó en septiembre del mismo año. A Tévez el salto le costó un poco menos, pues unos meses antes de dejar Boca, Marcelo Bielsa lo llamó para el Predio de Ezeiza. A Gonzalo Higuaín, en cambio, lo tuvo complicado: necesito marcar 33 goles en LaLiga para que Maradona lo convocara en 2009. Mucho más difícil lo tuvo, en cualquier caso, Mauro Icardi (25 años).
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