Cuando se menciona el nombre de Bruce Grobbelaar, la primera imagen que viene a la mente de los aficionados más veteranos es el extraño tembleque que el exportero sudafricano se marcó en la tanda de penaltis de la final de la Copa de Europa de 1984 ante Bruno Conti, una de las estrellas de la Roma. Conti, nervioso, mandó el balón fuera y el técnico red Joe Fagan pudo recoger el testigo de Bill Shankly y Bob Paisley, los entrenadores que convirtieron al Liverpool en un equipo temible durante los años 70 y 80.
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