El debate está servido porque viene de lejos y porque en mayor o menor medida afecta a la mayoría de disciplinas deportivas. Lo que ocurre es que si el papel y el índice de mujeres que se dedican profesionalmente al deporte es más alto en campos como por ejemplo el tenis, el fútbol o el baloncesto, la Fórmula 1 solo ha visto a dos mujeres participar en alguno de sus grandes premios. La pionera en este caso fue la italiana Maria Teresa de Filippis, que corrió en tres citas del Mundial de 1958 con Maseratti, y que fue capaz de terminar décima en el Gran Premio de Bélgica, aunque no se llevó ningún punto dado el sistema empleado en aquel momento. Sí lo consiguió 15 años más tarde su compatriota Lella Lombardi, que se alistó en 18 ocasiones entre 1974 y 1976 y que terminó sexta en el Gran Premio de España de 1975 celebrado en Montjuïc, aquel que terminó con cuatro muertos. Desde su retirada el curso siguiente, ninguna otra mujer ha vuelta a tomar la salida en una carrera de F1, algo que los impulsores de la nueva W Series quieren tratar de cambiar.
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