El Sevilla se ha convertido en una máquina de ganar partidos. Es un equipo con una pegada imponente y no necesitó su mejor versión, como la que mostró cuando arrolló al Madrid, para derrotar de forma solvente a un Celta ordenado, pero bastante ingenuo. El resultado no es otro que alcanzar la cima de LaLiga después de enlazar su cuarta victoria consecutiva. Una lluvia de goles acompaña como música celestial a este equipo, que ha encontrado la fórmula con Banega de mediocentro, Navas, incansable por la banda, Vázquez en plan torero y dos delanteros, Ben Yedder y André Silva, en un espléndido momento de forma. Ante el Celta, el Sevilla solo se vio superado en el tramo final del choque, cuando en superioridad numérica Boufal hizo un magnífico gol en una destacable acción individual. Pero el choque había quedado prácticamente cerrado con el tanto de Sarabia en la primera mitad y la ingenua expulsión de Araújo a los 59 minutos.
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