Los Juegos Olímpicos de México fueron inolvidables por muchos motivos: por la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, los prodigios de Bob Beamon, Dick Fosbury, Lee Evans, Vera Cáslavská, el gesto de Tommy Smith y John Carlos. Pero muchos veteranos aficionados de Vallecas guardan un recuerdo más íntimo: el protagonismo del Rayo en la Selección Olímpica. Una peripecia singular.
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