LeBron James fue el LeBron de siempre en su estreno con los Lakers. El nuevo 23 del equipo californiano marcó la pauta del juego, dirigió cuando quiso, jugó de lo que estimó más conveniente en cada momento, abanderó a sus compañeros. Acabó con 26 puntos, 12 rebotes y seis asistencias, aunque falló los cuatro triples que lanzó en los 37 minutos que estuvo en la cancha. Pero todo ello no fue suficiente. Portland, tercero en el Oeste aunque cayó en la primera ronda del ‘playoff’ la pasada temporada, ganó el partido (128-119) y demostró lo mucho que les queda por mejorar a los Lakers si desean recuperar un puesto entre los mejores.
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