Las jugadoras del Atlético de Madrid femenino han jugado este miércoles en un lugar maldito, el AOK Stadium, en Wolfsburgo. A buen seguro que el 12-2 en cosechado la temporada pasada ante el mismo rival (y que costó el puesto al anterior entrenador, Ángel Villacampa) sigue grabado en la memoria de las colchoneras. Este año la cosa fue distinta, aunque el 4-0 final reflejó la superioridad de un Wolfsburgo que estuvo por encima física y técnicamente y que arrinconó en su campo al Atlético de Madrid durante todo el partido.
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