La idea parece sacada de La naranja mecánica, la película de Stanley Kubrick en la que un joven delincuente era sometido a una terapia de choque consistente en horas de visionado de actos vandálicos para estimular su conciencia. El Chelsea, el club de fútbol propiedad del magnate ruso Roman Abramovich, se está planteando la posibilidad de dar un giro drástico al modo en que afronta el antisemitismo latente entre sus hinchas más furibundos. Según el diario The Sun, la dirección de la entidad ofrecerá a los violentos escoger entre la prohibición de asistir a los partidos, durante un tiempo máximo de cinco años, o participar en cursos de reeducación que incluirían la visita al campo de concentración nazi de Auschwitz, en Polonia, símbolo del Holocausto.
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