Sin público, igual que durante un Croacia-Italia de hace tres años después de que aficionados croatas realizasen cánticos nazis y de que en aquel encuentro apareciera una esvástica dibujada sobre el césped del estadio Poljud, en Split, donde se celebraba de nuevo el partido de este viernes, por la que la federación croata fue sancionada, la subcampeona del mundo e Inglaterra se quedaron sin voz (y sin goles) en un partido plomizo en el dibujo general, con algún trazo entretenido en el detalle. Dos estilos antagónicos en su concepción chocaron en medio del silencio general (el fútbol son sobretodo los gritos de los jugadores) desarrollando un encuentro de ida y vuelta, tan físico como técnico (dependiendo de quien tuviera la pelota) que se quedó en un empate a pesar del aumento del ritmo en la segunda mitad.
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