La asamblea de compromisarios del Barcelona dejó señalada a la directiva que preside Josep María Bartomeu, que decidió ningunear el ejercicio democrático al no aceptar una derrota pública en su propuesta de la remodelación del escudo azulgrana. Cuando la masa social reflejó su disgusto y reprobación por el cambio del logo, la junta optó por cortar el problema desde la raíz y quitar la votación como punto del día. “Se escuchó y entendió lo que expresaban y entendí que quizá se tenía que votar en referéndum, hacer una reflexión. El mensaje es que fueron escuchados porque este club es democrático”, resolvió este lunes por la mañana Bartomeu a los micros de Catalunya Ràdio; “no tengo problemas en perder votaciones porque seguro que perderé más”. Palabras confusas porque por un lado el socio no fue escuchado sino silenciado –“¡Volem votar, volem votar!”, clamó la asamblea de compromisarios sin éxito- y, por el otro, no perdió la votación porque no dejó hacerla. Aunque sí que queda claro que la postura del socio se impuso. “Seguramente no quitaremos el FCB del escudo y de momento es un tema que queda cerrado porque quedó claro que no gustó a los compromisarios”, se posicionó el presidente azulgrana.
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