En la residencia Blume del centro de alto rendimiento de Madrid el comedor abre a las 7 de la mañana. A esas horas desayuna el conocido “turno de los madrugadores”. Alejandra Quereda, plata en el conjunto de rítmica en los Juegos de Río, era una de ellos. La gimnasta, que hoy tiene 26 años y se ha convertido en la seleccionadora más joven del equipo español, madrugaba para ir corriendo a clase o a un examen. Compaginaba las 8-9 horas de entrenamiento diario con la carrera de medicina. Ahora está en sexto y sólo la llamada de Jesús Carballo, presidente de la Federación, la ha sacado de los libros. Hace más o menos un mes le ofreció el cargo de seleccionadora de rítmica individual. Esta mañana ha sido la presentación oficial.
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