jeudi 11 octobre 2018

Agassi, Courier y el amor

En el mundo de mediados de los 80, la URSS lideraba (ocupaba, más bien) el bloque comunista. Y en ese mundo de mediados de los 80, y de cualquier década elegida al azar de los últimos siglos, Estados Unidos representaba como nadie el capitalismo. ¿Todos los Estados Unidos? No, todos no. Dentro de Estados Unidos, al modo de una aldea gala cuyos habitantes fuesen más romanos que los propios romanos, la academia de Nick Bollettieri exigía de un capitalista la mayor de las comprensiones; en cierto modo, Bollettieri era la versión del capitalismo a la que ni Wall Street se atrevía a llegar. Bajo un régimen de competencia extrema, Bollettieri criaba en cautividad las futuras estrellas del tenis. Chavales a los que su gurú despojaba de sus familias para jugar con las emociones de las promesas y ponerlas a disposición de lo único que merecía la pena: la victoria. Bollettieri era el mejor; eso significaba, en una academia como la suya, que todo valía para conseguir serlo.

Seguir leyendo.



source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2EcKDBx

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire