mardi 2 octobre 2018

“¿A quién le importa ser conocido a los 12 años?”

Resulta imposible en Buenos Aires regatear al fútbol. En una ciudad con más de 60 estadios —si se tiene en cuenta su periferia—, la pelota (casi por decreto) se estaciona en cada esquina. Por eso a nadie le extraña que el quiosquero de confianza hable de un lateral derecho de 15 años que deslumbra en las inferiores de Lanús o si el pivote de las sub-17 tiene más planta que Fernando Redondo. Y el altavoz se enciende cuando el chavalín en cuestión se educa en la cantera de alguno de los clubes grandes, sobre todo si se trata de River, cuna de futbolistas eternos para la hinchada. Así las cosas, en 2004 en Buenos Aires se hablaba de un tal Erik Lamela (Carapachay, 26 años).

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