Mikel Landa se ha rendido. El ciclista alavés ha tirado la toalla en su pelea contra la lógica y el sentido común en su empeño por correr el durísimo Mundial, el domingo 30 de septiembre en Innsbruck (Austria), sin apenas competir desde el 4 de agosto, el día que disputando la Clásica de San Sebastián sufrió una caída que le produjo fracturas en una vértebra y un par de costillas. Poco después de terminar los 200 kilómetros del Giro de Toscana, en Pisa, su primera carrera con dorsal desde la caída, Landa telefoneó al seleccionador nacional, Javier Mínguez, y le pidió que le borrara de la lista de los ocho titulares para el Mundial en la que figuraba de manera condicional. Su puesto lo ocupará el vizcaíno Omar Fraile (Astana), ganador de la etapa de Mende en el último Tour.
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