Julen Lopetegui apareció por la sala de prensa de Valdebebas con aparente tranquilidad. Su discurso, lineal y poco revelador, tampoco se salió esta vez del previsible guion que desempeña ante los medios desde su contratación. Por el momento, el vasco, un hombre de apariencia seria, vive relativamente relajado en el cargo. Quizás porque el inicio de temporada ha resultado menos turbulento de lo que antojaba el tropiezo ante el Atlético en el primer título de la temporada. Supercopa de Europa al margen, pocos borrones se le pueden poner al comienzo liguero de su Madrid, tan inmaculado en los resultados como atinado y vistoso en el juego. Interrumpido por las jornadas internacionales, el equipo blanco retoma la competición con alguna que otra curva pronunciada en el horizonte. La primera, en San Mamés ante Athletic (20.45, Movistar + Partidazo), y desde ahí, la Roma en la Champions o un derbi en el Bernabéu en un carrusel de altura con siete partidos en 21 días.
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