El aura de irradiación emocional de Diego Pablo Simeone no atraviesa por su momento de mayor expansión espiritual. Moldea el discurso el técnico del Atlético a partir de los estímulos que recibe, ahora inmersos en su momento de menor intensidad tras completar los rojiblancos el peor arranque de temporada desde que llegó al banquillo en 2012. “No percibo ninguna corriente de pesimismo”, despejó en sala de prensa el argentino, a la que llegó embutido en el chándal oficial que le confería un aire juvenil, el mismo que imperó durante toda la tarde en las entrañas del Stade Louis II. Un estadio tan estiloso por fuera como austero y colegial en su interior, donde la jornada previa al encuentro de este martes ante el Mónaco (21.00, Movistar Liga de Campeones) se desarrolló entre futbolistas, operarios y jóvenes judocas, todos entremezclados entre los interminables pasillos de color crema que circundan el coqueto terreno de juego.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2QxGmea
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire