lundi 24 septembre 2018

El ‘wéstern’ de Moto GP

Sepang, octubre de 2015. Un escenario y una fecha ya históricos. Por lo que pasó, por las consecuencias inmediatas, y por las repercusiones a largo término. Ocurrió que Valentino Rossi primero acusó a Marc Márquez de querer que perdiera aquel Mundial y luego le sacó de la pista y provocó su caída. El italiano acabó sancionado por pilotaje irresponsable y salió el último en Valencia, donde se jugaba el título con Jorge Lorenzo, que logró entonces su tercera corona de MotoGP. La siguiente temporada, los dos pilotos españoles eran silbados y abucheados cada vez que se formaba la parrilla, de forma sistemática, en prácticamente cada circuito. El volumen y cantidad de abucheos ha disminuido con el paso de los años, pero el efecto es evidente y permanente: el Mundial de motociclismo se ha futbolizado. La afición está dividida.

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