Que se lleven el Eibar-Leganés a Estados Unidos y los norteamericanos aborrecerán el fútbol, inventarán infinitas trabas para los visados de los jugadores y pondrán a los entrenadores en la lista de los más buscados del FBI. En España, los aficionados están más acostumbrados a tragarse bodrios como el de Ipurúa, y se lo toman con paciencia infinita; revolviéndose en el asiento a casi 30 grados, o comiendo pipas compulsivamente.
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