El Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol dejó ayer sin efecto la segunda tarjeta amarilla que el mediocentro del Sevilla Roque Mesa vio en el partido del pasado domingo contra el Betis y que supuso su expulsión. La decisión no solo aviva la polémica en torno a la jugada más controvertida del derbi sevillano. Los árbitros del VAR no intervinieron en la jugada al considerar que no se trataba de un error flagrante.
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