Ni Pedro Martínez ni Svetislav Pesic, los primeros entrenadores que gozaban del privilegio, pidieron la revisión de ninguna jugada. Los dos probablemente revisarán a fondo no una sino todas y cada una de las jugadas de un duelo desconcertante, desquiciante a ratos para unos y para otros, para el Baskonia y para el Barcelona. El equipo de Vitoria se llevó la victoria por 76-79 y el premio, el billete para la final de la Supercopa, este sábado. Una final a la que el cuadro vitoriano ganó tres veces seguidas desde 2006 hasta 2008 pero que no disputaba desde 2011 cuando la perdió precisamente ante el Barcelona.
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