Los ciclistas son niños pequeños que se creen héroes. Dejan toda su vida en una cuesta de cemento entre la niebla, recorren a cinco por hora los 500 metros más largos de su vida y lo hacen, pedalean sin aliento y maldiciendo por haber elegido ser ciclistas, y encima correr la Vuelta, una carrera matahombres, pensando que en la cima les espera la gloria eterna. Y cuando cruzan la meta, más muertos que vivos, lo primero que oyen es a un aficionado rapaz pidiéndoles el bidón de la bici. Peor será el olvido.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2CNfML9
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire