mercredi 12 septembre 2018

El ascenso irresistible de Enric Mas en la Vuelta

Los ciclistas son niños pequeños que se creen héroes. Dejan toda su vida en una cuesta de cemento entre la niebla, recorren a cinco por hora los 500 metros más largos de su vida y lo hacen, pedalean sin aliento y maldiciendo por haber elegido ser ciclistas, y encima correr la Vuelta, una carrera matahombres, pensando que en la cima les espera la gloria eterna. Y cuando cruzan la meta, más muertos que vivos, lo primero que oyen es a un aficionado rapaz pidiéndoles el bidón de la bici. Peor será el olvido.

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