No es sencillo desandar cincuenta años de historia en apenas un lustro pero el Barça siempre ha sido el club de los grandes desafíos. Esta misma semana, mientras el resto del mundo se recreaba en el talento insolente del joven Riqui Puig, nos hemos enterado de que su continuidad fue puesta en tela de juicio por el hombre fuerte de la dirección deportiva apenas seis meses atrás. El muchacho, tal como comunicó Pep Segura a su padre y representante, Carlos Puig, no cumplía con los parámetros físicos que alicatan el nuevo ADN blaugrana con músculo y centímetros por lo que debía buscarse un nuevo horizonte lejos de la remodelada y tecnológica Masía.
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