Al día siguiente, de nuevo el relevo. El recuerdo. España fue campeona de Europa durante 2m y 55s. Le siguieron a los casi tres minutos maravillosos de felicidad como segundos que fueron como cinco gotas de amargura. España acabó tercera. Ganó el bronce. Y en la carrera, en su desarrollo y en su resultado, encuentra Ramón Cid, el director técnico nacional, un símbolo perfecto de lo que es el atletismo español. “Somos la leche pero no somos la releche”, dice Cid. “Todo es muy sufrido, muy agónico. Hasta la medalla de Carro. La felicidad absoluta no la tendremos nunca. Pero me cuesta tener una respuesta única y universal para nuestra actuación”.
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