El tiempo nunca espera y se avecina el decimoquinto curso liguero para Leo Messi, una cifra mágica y a la vez turbadora porque encierra una terrible amenaza: el final se acerca, de nada sirve retrasar los relojes o esconder bajo llave los calendarios. Un rápido repaso a la plantilla actual nos confirma su condición de gran veterano, el último de aquel vestuario que un día lo vio aparecer con la sonrisa tímida y despojado de vicios, apenas algo más que un niño con ganas de jugar a la pelota en el campo grande del barrio. Alguno llegó incluso a entrenarlo y más de uno soñará con que su retirada se postergue lo suficiente para poder, al menos, intentarlo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2n534gp
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire